El impacto de la pandemia en la educación.

La pandemia por COVID-19 obligó a las escuelas a impartir sus clases a distancia, sin embargo, la mayoría de los alumnos y maestros no estaban preparados para ello dado lo inédito y repentino de la situación. Poco más de 1.6 millones de docentes se enfrentaron a preparar clases y materiales para poder continuar con la enseñanza desde un entorno virtual, y para ello la SEP creó en 2020 los “Talleres emergentes de formación docente. Itinerarios para el re-encuentro” con la finalidad de capacitar a los profesores para la enseñanza a distancia y para el regreso paulatino a la llamada “nueva normalidad” (SEP, 2020).

En este mismo 2020 el INEGI llevó a cabo la “Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación (ECOVID-ED)”, para conocer los efectos que la cancelación de clases presenciales tuvo en los alumnos de todos los niveles escolares.

Los resultados mostraron que de los 33.6 millones de estudiantes con edades comprendidas entre los 3 y los 29 años, inscritos al inicio de la pandemia en el ciclo 2019-2020, 738.4 mil no concluyeron el ciclo escolar: 98.2 mil de preescolar, 146.1 mil de primaria, 219.2 mil de secundaria, 181.3 mil de educación media y 89.9 mil de educación superior (INEGI, 2020).

Para el inicio del siguiente ciclo escolar, 2020-2021, 2.3 millones de alumnos de los diferentes niveles escolares, ya no se inscribieron según reporta el INEGI (2020). Las principales razones para ello fueron que las clases a distancia son poco funcionales (615 mil personas), pérdida del empleo de alguno de los padres (584 mil) y carecer de computadora u otro dispositivo para tomar las clases a distancia (581 mil).

La ECOVID-ED (INEGI 2020) encontró que de los alumnos que sí se inscribieron al ciclo escolar 2020-2021, un 48.3% afirma dedicar entre 3 y 5 horas por día a las clases y actividades escolares y a la pregunta expresa de cuáles son las ventajas y desventajas de estudiar a distancia para los alumnos inscritos en ambos ciclos escolares, el 56.4% señala como principal ventaja el “no poner en riesgo la salud al mantenerse seguros en casa”, mientras que para el 58.3% la principal desventaja de la educación en línea es que “no se aprende o se aprende menos que de manera presencial”.

Con base en estos datos se puede concluir que un gran porcentaje de los estudiantes no consideran funcionales las clases a distancia, y que el tiempo que pasan frente a la computadora no repercute en resultados de aprendizaje óptimos, siempre a la vanguardia y buscando contribuir a solventar las necesidades que surgen en esta sociedad siempre cambiante, es por eso que se ha diseñado diverso capacitaciones, cursos, diplomados de evaluación para los docentes,  o cuya finalidad es desarrollar en los docentes las competencias necesarias para poder desenvolverse en un entorno virtual de manera efectiva, considerando desde la elaboración de un diseño instruccional específico para esta modalidad, que tome en cuenta las necesidades de los alumnos y sus estilos de aprendizaje, hasta la evaluación efectiva de los aprendizajes por este medio.

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